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Las etiquetas sin permiso en las redes sociales amenazan nuestra identidad digital
¿A quién no le ha molestado alguna vez ser etiquetado/a sin permiso en una foto dentro de una red social?
Hoy en el trascurso de su intervención en el Encuentro Internacional ESSE-Mundo Digital, el director de Pantallasamigas Jorge Flores
ha presentado el lanzamiento oficial de una campaña que en tres idiomas (castellano, inglés y portugués) recabará apoyos ciudadanos para convencer a las empresas responsables de redes sociales de que requieran el permiso previo de las personas etiquetadas por otros usuarios en sus fotos.
En el web central de la campaña, ETIQUETASsinpermisoNO.com, se explica cuál es el reto, los objetivos y la demanda concreta que se hace a estas empresas, apoyándose en un análisis de los problemas derivados de la actual política de tagging que afecta a la privacidad de gran número de usuarios en todo el mundo.
Desde hoy mismo PantallasAmigas comenzará una intensa labor de difusión de esta campaña para promover la participación ciberciudadana activa y conseguir que las redes sociales faciliten la defensa del derecho a la privacidad.
Vídeo que forma parte de la campaña ETIQUETASsinpermisoNO
Más información
- Web de la campaña ETIQUETASsinpermisoNO. Versión en inglés: NOTAGSwithoutpermission.Versión en portugués: MARCAÇÕESsempermissãoNÃO
- Campaña de apoyos en Actuable
- Web para la concienciación sobre los problemas de las etiquetas en las redes sociales: Etiquetas sin problemas
- Artículo de Jorge Flores: Privacidad y redes sociales, etiquetas con problemas
La desprotegida identidad digital de los usuarios de Facebook
Usuarios de Facebook denuncian que la compañía les ha eliminado sus cuentas por razones poco claras. Según los expertos, la conocida red social online decide qué es justo o ético sin ajustarse a las leyes. Si te expulsan, “jamás sabremos si venden tu material o crean una biblioteca con él”. Tras la clausura de un perfil, el usuario pierde todo lo que en él alojaba.
Manuel Tapial, activista propalestino conocido por ser miembro de la expedición de la ‘Flotilla de la Libertad’ que fue atacada por Israel cuando viajaba rumbo a Gaza con ayuda humanitaria, intentó por última vez entrar a su perfil de Facebook el pasado día 21 de noviembre. Un aviso le negó el acceso, explicándole que le habían deshabilitado la cuenta, pese a que él asegura que no tenía publicado nada que infringiese las indicaciones. “Me leí bien las condiciones, por lo que puedo afirmar que no contravine ninguna tranquilamente”,asegura Tapial, quien no obstante “sospechaba que esto pudiese ocurrir,por mis contenidos solidarios y comprometidos”.
Facebook realiza la eliminación de cuentas y contenidos motivado siempre por la denuncia de otro usuario, de forma que todo propietario de un perfil tiene capacidad ‘censuradora’. Tapial, por ejemplo, cree que grupos pro israelíes organizados en la Red pueden estar detrás de la clausura de su cuenta, cosa que jamás podrá ser demostrada, porque las denuncias en Facebook son anónimas. Por su parte, el departamento de comunicación de Facebook España asegura que todas las cuentas denunciadas se analizan antes de decidir si deben eliminarse.
El caso de Manuel Tapial no es el único. Elena Miralles fue otra usuaria expulsada de Facebook cuyo único error, según pudo saber después de que se le negase el acceso a su perfil, era haberse cambiado el nombre por ‘Jelen’, un apodo usado por amigos y familiares que es motivo de expulsión para Facebook. Guillermo Hernáinz no ha conseguido que nadie desde la red social le explique por qué le han clausurado su perfil en tres ocasiones, aunque sospecha que se debe a haber publicado “la imagen de la portada de la revista en la que trabajaba, erótica”. También se clausuraron, sin explicación y hasta en once ocasiones, cualquier intento de promoción de la ‘besada homosexual’ convocada en Barcelona con motivo de la visita del Papa, el pasado 7 de Noviembre. Todos los afectados, después de haber perdido todos sus contactos, sus imágenes y sus conversaciones, aseguran no haber recibido notificación o posibilidad de reclamación antes de que Facebook echara el cerrojo, al tiempo que desde la compañía insisten en que ninguna cuenta se cierra sin previo aviso.
Facebook defiende su trabajo explicando que la tarea se lleva a cabo desde el centro operativo de Irlanda, donde “un equipo de atención al cliente centraliza las reclamaciones”. Sin embargo, fuentes de la red social reconocen que “dar salida y servicio a todo el mundo es muy complicado, pues los usuarios de Facebook crecen a un ritmo más acelerado que el de la compañía, y por ello no se garantiza cuándo y a qué nivel de detalle Facebook te va a atender y a explicar los motivos del cierre tu cuenta”.Además, dejan ver que “cuando se trata del cierre de un contenido público o con miles de seguidores se mira más al detalle porque la gente puede creer que Facebook censura, pero cuando se trata de un perfil privado, sí se cierran más fácilmente, en muchos casos por errores técnicos del usuario”.
Según explica Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, Facebook está cerrando miles de perfiles, pero este atropello no se está plasmando en una denuncia masiva contra la red social porque los usuarios suelen dar el caso por perdido. “Se suele pensar que como esto no se paga no hay nada que reclamar, se tiende al conformismo”, explica Domingo, quien reniega de esta idea y defiende que “Facebook, como proveedor de servicio, no debe ser el responsable y dueño de lo que en él se aloja, sino que tienen que ser los autores los responsables de lo que publican, para lo bueno y para lo malo” porque, tal y como esto está diseñado, “los propietarios de Facebook dictan sus propias normas, con criterios distintos a los legales y, una vez dentro de la red social, las posibilidades de litigar en su contra son prácticamente nulas”.
“Lo que está haciendo Facebook —explica Domingo— es convertirse en juez y parte de la libertad de expresión, decidiendo qué es correcto, justo o ético sin que esto se dirima en un juzgado, sin ajustarse a las leyes, sino al criterio de un webmaster o a la arbitrariedad del responsable del web”. Y lo peor de todo esto, aseguran desde la Asociación de Internautas, es que los usuarios tienen gran parte de culpa en este recorte de derechos, pues la mayoría acata un sistema de funcionamiento dictatorial sin plantearse siquiera qué tipo de contrato tiene con Facebook. “La gente cuelga en Facebook las fotografías de sus recién nacidos y sus planes de Navidad como si fuera su casa, y se trata en realidad de una casa ajena a la que le otorgamos fascículos de nuestra intimidad”, advierte el presidente de AI.
En el mismo sentido se manifiesta Rubén Sánchez, portavoz de FACUA, que cree que la osadía de Facebook es permitirse censurar aquello que no les gusta. “Una cláusula contractual no puede centrarse en criterios de la red social, en lo que ellos consideren que es incorrecto, pues entonces estamos ante una cláusula abusiva y, por tanto, ilegal”. Este hecho, explica Sánchez, debería denunciarse a las autoridades de consumo, que podrían expedientar a la empresa. “El problema está en que, claro, cualquier empresa puede decidir sus cláusulas contractuales, que son perfectamente legítimas hasta que alguien las revise” y, añade, “estoy seguro de que ninguna administración pública en España ha echado un ojo al contrato de Facebook”.
La declaración de derechos y responsabilidades de Facebook reza que “eres el propietario de todo el contenido y la información que publicas en Facebook”,de modo que a la compañía sólo le concedes una licencia temporal para acceder a tus contenidos, cesión que “finaliza cuando eliminas tu cuenta”, aunque “puede permanecer en copias de seguridad hasta un máximo de noventa días”. Lo mismo pasa cuando es Facebook quién decide eliminarte a ti. Y esta es otra de las principales quejas de los usuarios, que ven un atropello que, después de expulsarte,”se queden con tus fotos, tus escritos y tu libreta de direcciones, así como con todos los mensajes privados que hayas enviado o recibido” porque nadie sabe quién, dentro de la empresa, podrá sacar beneficio de estas cuentas archivadas.
Que Facebook guarda en sus arcas las cuentas eliminadas lo ha comprobado personalmente la escritora Lucía Etxebarría, a quien desactivaron tres perfiles de Facebook y que ha podido recuperar dos ellos después de una larga batalla. “Cuando me devolvieron la cuenta, el contenido seguía allí sin destruir” contaba Etxebarría, explicando que, si no llega a reclamar sus cuentas, hubiesen pasado a estar a disposición de Facebook.
La compañía de Zuckenberg se muestra contuntente cuando asegura que “Facebook nunca se queda con tus datos”, aunque permanezcan archivados para su borrado en “un tiempo razonable”. Mientras, la Asociación de Internautas recuerda que no hay forma de verificar esto, pues, “una vez te eliminan de Facebook, el usuario pierde totalmente el control y las posibilidades de reclamación o comprobación son escasas o nulas”. De esta forma, jamás sabremos si “venden este material o crean una enorme biblioteca con él”, insiste Domingo. Además, puntualiza Sánchez, “habría que estudiar hasta que punto Facebook está vulnerando el derecho a la información y la expresión al censurar ciertas publicaciones de esta forma y, cuando arrebate los contenidos a un usuario, la queja podría trasladarse a la Agencia Española de Protección de Datos
Hasta ahora, si el usuario decide luchar para recuperar su cuenta o sus contenidos lo hace con pocos precedentes legales, algo que va camino de cambiar, porque este pasado mes de noviembre la Comisión Europea anunció que regulará el ‘derecho al olvido’ en las redes sociales. Se trata de una propuesta legislativa que se presentará en 2011 y que, entre otros objetivos, pretende reforzar la protección de datos de la Unión Europea y adaptarlos a los cambios generados por las nuevas tecnologías. Con esta reforma de la legislación, anunciaba la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, los proveedores de servicios de Internet y los buscadores tendrán que limitar la recogida de datos al mínimo necesario y deberán informar a los usuarios de forma transparente sobre quién recoge y usa sus datos y sobre cómo, con qué fines y por cuánto tiempo lo hace.
Además, las compañías estarán obligadas a garantizar la ‘portabilidad de los datos’, es decir, se conferirá a los clientes el derecho explícito a retirar sus datos (fotos o una lista de amigos) de una aplicación o un servicio y transferirlos a otra aplicación o servicio sin que los responsables del tratamiento puedan bloquearlo. El conjunto de medidas, en definitiva, quiere delimitar las exigencias de privacidad no sólo de Facebook, sino también de sitios como
Tuenti o Twitter, cuyos términos de uso son similares a los de la compañía de Zuckenberg.
Por el momento, al propietario de una cuenta de Facebook sólo le queda reflexionar sobre cada uno de los textos, fotos o vídeos que publica y tener copia de todo el contenido que considere de valor pues, hoy por hoy, y a la luz de terceras experiencias, no hay forma de asegurar la vida de un perfil, ni forma de recuperar su huella digital una vez muerto.
Fuente: Internautas.org
Identidades homosexuales reveladas en Facebook sin permiso de los usuarios
Un estudio demuestra que las empresas de publicidad no respetan las reglas de privacidad que supuestamente impone Facebook y están utilizando información privada de los usuarios de la mayor red social de Internet, obteniendo datos sobre las orientaciones homosexuales.
Investigadores de Microsoft Research India y del Instituto Max Planck han probado que las normas de Facebook que prohiben que las empresas que emiten publicidad en dicha comunidad virtual usen información personal de los usuarios, no se están respetando. El experimento que realizaron consistió en crear usuarios con diversas orientaciones sexuales y analizar durante una semana el tipo de publicidad que cada uno/a de ellos recibía dentro de Facebook.
Lo que descubrieron fue que aunque la información del perfil era privada, los usuarios homosexuales recibían publicidad diferente, buena parte de la cual estaba orientada para gays. Si dichos usuarios hacían click en esos anuncios, su orientación sexual quedaba revelada (ante dichas empresas anunciadoras), incluso aunque su perfil estuviese (presuntamente) limitado a su red de amigos.
El equipo de investigadores también descubrió que aunque los perfiles no contuviesen ningún tipo de información sobre la orientación sexual, algunas empresas emitían anuncios aparentemente neutrales que pretendían averiguar mediante el click si los usuarios eran homosexuales o no.
Facebook ya ha respondido ante este estudio, limitándose a decir que ellos prohiben que las empresas con las que llegan a acuerdos publicitarios usen información privada para beneficio propio, algo que parece poco verosímil cuando el principio básico de la publicidad en Internet, incluso antes de la era de las redes sociales, es la máxima segmentación, enfocando cada anuncio a las características específicas de cada usuario. En las redes sociales, donde cada usuario se define a sí mismo con multitud de actos y datos, parece poco creíble que no se aproveche dicha segmentación al máximo.
Según la legislación española, revelar la orientación sexual se considera una infracción muy grave de la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal y el responsable sería Facebook, como entidad que capta y almacena los datos de sus usuarios. Los peligros de estas prácticas se multiplican debido a los fallos de seguridad que constantemente van apareciendo en esta conocida red social.
Fuentes: Ionline.pt y Techland.
6 maneras de perder el empleo en Facebook y Twitter
Los despidos por comportamientos inadecuados en las redes sociales aumentan día a día, debido a que las empresas están cada vez más pendientes de lo que sus empleados o candidatos publican en ellas, por cuestión de imagen y reputación pero también de seguridad.
Un estudio reciente de la empresa de seguridad digital Proofpoint reveló que el 7% de las empresas habían despedido a algún trabajador por causa de su actividad en redes sociales de Internet. Un 20% afirmaron que habían amonestado a sus empleados por esta misma razón. En Facebook se puede encontrar un grupo denominado “Fired because of Facebook” (despedidos por culpa de Facebook) creado por Travis Megale, un profesor de instituto. Su creador pretende que sirva para concienciar y prevenir a la gente del alto coste que pueden tener errores cometidos inconscientemente: “He visto a compañeros de trabajo publicar comentarios o fotos que si fuesen vistos por las personas equivocadas, podrían ocasionarles el despido”, asegura.
El grupo invita a los que ya han sido despedidos por este tipo de problemas, a que cuenten sus historias. Alguna de ellas explica que su empresa la despidió porque “lo que hace Vd. en su vida personal se traslada negativamente a nosotros como empresa”.
Estas son 6 meteduras de pata que podrían costarle el empleo a una usuaria o usuario de una red social (según Joan Goodchild):
- Publicar comentarios negativos sobre la empresa, sobre el trabajo que realiza en ella o sobre los clientes. Aunque podría parecer algo obvio, hay mucha gente que no reprime los deseos de comentar con amigos su malestar laboral, y si la privacidad de su perfil no está correctamente configurada (o si a Facebook le da por cambiarlas, como ha sucedido en el pasado), o si no nos damos cuenta de que tenemos al jefe como amigo en Facebook o como seguidor en Twitter… el mensaje puede quedar a la vista de alguien inesperado. Así pues, mejor nunca publicar ese tipo de comentarios.
- Defender a la empresa en una discusión online. Aunque pueda hacerse con la mejor de las intenciones, esto también puede tener consecuencias desastrosas. Si no somos profesionales de las relaciones públicas, lo que digamos puede acabar siendo perjudicial para la empresa. Así, empresas como Cisco Systems lo advierten a sus empleados: no hablen nunca de la empresa en redes sociales sin permiso.
- Comentar asuntos privados o confidenciales de la empresa en medios públicos. Aunque pensemos estar hablando en un círculo privado, cualquier información puede acabar extendiéndose como si se publicase en la prensa.
- Fingir ser otra persona. Cisco también incluye una advertencia a este respecto: está prohibido aparentar ser otra persona para participar en debates online sobre la empresa y siempre deberían dejar clara su relación con la misma.
- Dar demasiada información sobre la vida privada. El ejemplo típico podría ser un candidato a un puesto de trabajo cuyo perfil o comentarios incluyen referencias a la marihuana.
- Publicar fotos (u otro tipo de contenidos) de dudoso gusto o potencialmente ofensivos. Si alguien puede encontrar ofensiva una foto, mejor no publicarla nunca en una red social online. Lo mismo se podría decir sobre otro tipo de contenidos, como posts o comentarios.
Fuente: IDG now
¿Somos realmente dueños de nuestra identidad en Facebook?
¿Es fácil darse de baja en la red social más famosa del mundo? ¿Te dan realmente de baja? ¿Qué sucede si alguien anima a otros a darse de baja?
La Revista Consumer arroja alguna luz sobre estas cuestiones, cada vez más relevantes a medida que comunidades virtuales como Facebook se van haciendo con más y más usuarios. Pasamos a comentar su artículo:
En Facebook, en el apartado “Configuración de la cuenta”, se puede desactivar el perfil del usuario en esta red. El sitio pregunta la razón por la que el usuario se quiere desapuntar y proporciona varias respuestas predefinidas, además de una opción que permite explicar el motivo si no se corresponde con ninguno de los citados.
Parece de dudosa legalidad que obliguen a dar explicaciones acerca del motivo de la baja (¡el campo de motivo es obligatorio!):
Razón de la desactivación: (obligatorio)
- Tengo una duda acerca de la privacidad.
- Esto es temporal. Volveré.
- Me paso demasiado tiempo utilizando Facebook.
- No sé cómo utilizar Facebook.
- Tengo otra cuenta en Facebook.
- Recibo demasiados mensajes de correo electrónico, invitaciones y solicitudes de Facebook.
- No creo que Facebook sea útil.
- No me siento seguro en Facebook.
- Otros
Si seleccionas cualquier otra opción excepto la de otros, te aparecerá un mensaje tratando de convencerte de que esa razón no es suficiente para dejar Facebook.
Por si fuera poco, la página de Desactivar cuenta comienza con algo que podría rozar la coacción o cuando menos el chantaje emocional:
¿Estás seguro(a) de que quieres desactivar tu cuenta?
Tus N amigos ya no podrán mantenerse en contacto contigo.Fulanita te echará de menos / Enviar un mensaje a Fulanita
Menganito te echará de menos / Enviar un mensaje a Menganito
Que tus amigos no pueda ponerse en contacto contigo fuera de Facebook es simple y llanamente una mentira, con la que buscan retener al usuario o usuaria. ¿Acaso no existe el correo electrónico? ¿Acaso no existen otras redes sociales online, servicios de mensajería instantánea, chats..? ¿Acaso no existe el mundo real?
Pero sigamos con el análisis de Consumer:
La eliminación del perfil no es completa, ya que el usuario recibirá todavía correos electrónicos, invitaciones a eventos o avisos de etiquetados en las fotografías, a menos que marque la casilla para desactivar también la recepción de mensajes.
De la misma manera, a partir de la desactivación, ningún otro miembro de la red podrá acceder a la información que albergaba el usuario ni le encontrará en las búsquedas, si bien Facebook almacena durante un tiempo copias de seguridad de todos los perfiles que se han creado en su sitio.
Pese a todo, la desactivación de una cuenta en Facebook es reversible. Se puede volver a activar con la misma configuración anterior. Para ello, sólo se debe acceder a la red con el nombre de usuario y contraseña. A continuación, Facebook enviará un correo electrónico para confirmar la reactivación y las instrucciones para llevarla a cabo.
Es decir, incumplen el deber de cancelar los datos personales cuando se les pide expresamente que borren la cuenta. En realidad desactivas la cuenta pero no la borras, no la cancelas: tus datos siguen ahí, en sus ficheros, contraviniendo muy probablemente la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales española.
En la segunda parte del artículo se mencionan proyectos como el neerlandés Suicide Machine y el italiano Seppukoo (proyecto de Les Liens Invisibles) que como actos de denuncia de la adicción a Internet y en concreto a las redes sociales, promueven la liberación de los usuarios, facilitando de una manera irónica un suicidio virtual asistido, para desaparecer de esos mundos virtuales adictivos y recuperar la vida social real.
El sitio holandés Suicide Machine permite desconectarse al mismo tiempo de algunas de las redes sociales más populares, como MySpace, Twitter y LinkedIn. Su intención es que los usuarios se conciencien de que ellos deberían tener el control de sus datos y no las empresas.
Además, en Suicide Machine se crea una página en la que se refleja y se deja constancia de que el usuario ha querido abandonar esas redes sociales y se le da la oportunidad de escribir sus últimas palabras, a modo de epitafio virtual, junto con la fotografía de perfil que tuviera en la red social.
Desde el pasado mes de enero, Facebook ha bloqueado este sitio con el argumento de que incumplía sus términos de uso y ha borrado el perfil de esta empresa. La red social creada por Mark Zuckerberg también impidió el funcionamiento de un sitio similar, denominado Seppukoo. En él se puede encontrar una clasificación de las personas que optaron por eliminar su cuenta a través de este sistema y consiguieron que otros contactos les siguieran, con enlaces a sus páginas de despedida.
(…)
Si una red social considera que un comportamiento contraviene a sus políticas de uso, como facilitar el proceso de darse de baja, se arroga también el derecho a borrar cualquier rastro de la persona o empresa que haya iniciado el movimiento, sin posibilidad de replica porque todas las relaciones se originan en sus servidores y con sus reglas.
Es decir, Facebook no se preocupa por cumplir la legislación que protege los datos de los internautas pero sí por evitar que alguien facilite la cancelación de esos datos.
De hecho Facebook amenazó en diciembre pasado por medio de un bufete de abogados estadounidense a los artistas italianos responsables de Seppukoo mediante una carta con emprender acciones legales contra ellos, a lo cual han respondido que borrarán los datos de los ex-usuarios de Facebook que se han cibersuicidado mediante su servicio si son los usuarios quienes se lo piden, no Facebook, ya que dichos datos, así como las relaciones de amistad de los usuarios les pertenecen sólo a dichas personas y no a Facebook. Explican así mismo que la solicitud de Facebook es una violación de la libertad y privacidad de dichas personas que voluntariamente han dado su nombre y contraseña para borrarse de Facebook. Además las acusaciones de incumplir los términos de uso que lanza Facebook contra Suicide Machine y contra Seppukoo no tienen fundamento alguno al no estar ellos vinculados contractualmente con dicha empresa, sino los usuarios.
Por contra, otras redes como Tuenti o Twitter, proceden a borrar los datos de sus usuarios de manera mucho más conforme con la legalidad, según señala la revista en su artículo.
Un estudio revela a que a la mayoría de los internautas no les importa que su información personal sea pública
Los jóvenes europeos no saben proteger su privacidad en Internet según un estudio sobre ‘privacidad e identidad de la juventud en Europa’ realizado por el buscador ‘Whoozy.es’.
Los jóvenes de hasta 20 años son los menos conscientes de las consecuencias reales derivadas de esto.
El informe se ha realizado entre internautas con edades comprendidas entre los 16 y 40 años. La mayoría es consciente del hecho de que los datos privados que se publiquen en Internet pueden ser vistos por terceros. Una tercera parte de las personas que han buscado alguna vez su propio nombre en Internet se ha quedado sorprendida de la información personal que ha encontrado. Se trata, sobre todo, de fotos, direcciones de correo electrónico o números de teléfono. A la mayoría de las personas no le importa esta información pueda ser pública; sin embargo, los jóvenes indican que no quieren que otras personas puedan ver esta información relativa a su privacidad y son los que más intentan eliminar esta información de Internet, cosa que sólo se logra con éxito en la mitad de los casos. La mayoría de las veces también son jóvenes los que indican que se han visto perjudicados por información negativa o errónea sobre sí mismos en Internet.
De la encuesta también se desprende que los europeos tienen de media 3,3 perfiles en redes sociales. Los jóvenes de entre 20 y 30 años son los que tienen de media más perfiles (3,97), seguidos por los de 30 a 40 años (3,7).
Fuente: COPE
Las amenazas de Facebook para la reputación online
El abogado Jack Thompson ha interpuesto una demanda contra Facebook por las amenazas violentas que diversos usuarios publicaron contra él tras una aparición televisiva en la que hablaba de los peligros de los videojuegos, como conocido abanderado contra la violencia en este tipo de medios. Las amenazas tuvieron lugar en el grupo I Hate Jack Thompson de Facebook. El abogado reclama 120 millones de dólares tras haber solicitado infructuosamente, según ha alegado, la retirada de dichas amenazas. Thompson compara su caso con la pregunta de si Barack Obama debía ser asesinado, que fue retirada rápidamente tras su aparición en la famosa red social online.
Según la también abogada Parry Aftab, experta en riesgos de Internet, la demanda no tiene fundamento puesto que la legislación estadounidense, por medio de la U.S. Communications Decency Act, otorga inmunidad a los webs sobre lo que sus usuarios publican en ellos.
Fuente: Bloomberg

























El informe reconoce que pese a que las TIC no han creado los delitos de abuso y explotación sexual de menores, sí que los han llevado a una escala y potencial mucho mayores. Al tiempo reclama que los poderes públicos faciliten un acceso sin discriminación ni exclusión a todos los niños del mundo, 







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